Te he visto pasar tantas veces a mi lado, he visto como sonríes, como miras, siento tu aroma, y siento como mis pensamientos inundan mi mente sofocándome hasta la desesperación y en todos ellos estas tú, tú, esa imposibilidad de acercamiento y ese rompecabezas que día a día he tratado de encajar con las combinaciones posibles que me permitan entender tus expectativas, tus sueños y esa gran indiferencia. Ahora sé que cada momento lo debo atesorar y guardarlo como ese recuerdo difícil de olvidar para utilizarlos en momentos donde el alma quebrantada necesite regocijo.
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