lunes, 10 de marzo de 2014

El primer día

Las grandes cosas inician con días normales, días que son iguales a los anteriores, que son interminables y solo te restan horas de la vida.


Ese día tan corriente e insoportablemente aburrido, un simple hola y una gran sonrisa hicieron lo que muchos habían intentado hacer en el día y que sólo él pudo hacer, levantarme de la cama, tomar una ducha y alistarme para ir al encuentro de esa persona, que sin percatarme poco a poco me iría robando el corazón.


Media hora, mordiscos pequeños a lo que iba a ser mi cena y una mirada constante al teléfono celular, hicieron que la espera se tornará interminable, luego un parpadeo en la pantalla de mi celular iluminó mi mirada y un pensamiento vago se ahogó en ese instante “No mintió sí vino al encuentro”.

Las cámaras web engañan y en esta ocasión sí que lo hizo ver diferente, pero aun así me parecio simpático desde el inicio y porque no decirlo fue un amor a primera vista, pero a mi edad se debe ser muy precavido y no demostrar nada. “El que muestra el hambre no come”, él menudo, no muy alto, con ojos grandes en los que te perdías en su inmensidad  y te hacían sentir en la vasto universo para solo ser atraído nuevamente a  la realidad por su grande y hermosa sonrisa que hacia tus momentos más dulces. Esa noche  disfrute de una buena compañía y de una película regular que a su lado fue mejorando poco a poco.

No hay comentarios:

Publicar un comentario