Cuando
algo me gusta, trato en lo posible de encontrar el mejor momento para
obtenerlo, esa única oportunidad que te da la vida para alcanzar lo que
quieres, y ese era el día, me desperté pensando en cómo le iba a hablar, que le
iba a decir y lo más importante como lograr que se sentara en mi mesa a la hora
del almuerzo.
Meses
atrás estaba almorzando en uno de los tantos restaurantes que circundan la
parte trasera de mi lugar de trabajo, esos restaurantes donde el almuerzo es
muy casero y puedes armar el menú como te gusta, cambiar la sopa por un huevo o
en los mejores de los casos por fruta, ¡No me gusta la sopa! Y es que
más de la falta de gusto por la misma es más como una fobia, la razón, es que
cuando estaba en el colegio mi mamá siempre me servía un plato grandísimo de
sopa hirviendo faltando tan solo 10 minutos para que cerraran la puerta
del colegio, lo que me daba 5 minutos para quemarme la lengua, los labios y las
fauces, y otros 5 para llegar corriendo y mostrarle una sonrisa ampollada al
vigilante (en mis tiempos celador) para que me dejara entrar. Mi primera cucharada de arroz y ví al espécimen
humano más bonito(¡¡¡papasito!!!) que sobresalía entre la traca manada de feos que lo rodeaban,
por un momento me dije no es gay, pero mi amigo, que no se aguantó las ganas de
mover su lengua viperina para destruir al acompañante de este lempo de hombre y
dijo "¡Esa loca tan fea con ese man tan bueno!", anonado solo alcance
a hacer a un lado el arroz que por tener la boca abierta se encontraba regado
por la mesa y decir "no jodas, ¿también le gusta la maricada?", desde
ese día de vez en cuando nos lo encontrábamos por casualidad en el restaurante
y comencé a notar que la hora de llegada y de salida del sitio era siempre la
misma, entonces cuando quería verlo solo era cuestión de asistir por
"casualidad" al lugar donde implícitamente yo me creaba una cita
imaginaria con el.
Cuando
dije meses atrás es por que pasaron casi 7 meses desde la vez que lo vi, en ese
momento sabia que todo estaba listo para el acercamiento, llegué al restaurante
5 minutos antes de la hora que ya con antelación sabia que el tenia para
ingresar, y me ubique estratégicamente en la mesa que por lo general él siempre
ocupaba, las otras tres ya estaban llenas (el restaurante es muy pequeño, es
como ir en el vagón central del articulado de Trasmilenio pero con mesas
pequeñas de madera con cuatro sillas en cada lado), ese era mi momento lo
sabia, sabia que esta vez por primera vez cruzaríamos palabras, estaba
concentrado imaginando toda la escena, cuando de repente todo el cuadro que milimétricamente
había pintado con tanta precisión se descompone por la llegada de un señor de
edad adulta, con una barriga sobresaliente y una mirada incisiva y me dice me
puedo sentar aquí, yo como buen rolo le dije lo único que le podía decir en ese
momento......... Continuara.

...como un cordero dispuesto a ser devorado por un señor de edad adulta, con una barriga sobresaliente y una mirada incisiva...
ResponderEliminaraun queda algo de morbo! que sucede, si llega al sitio? en que mesa se sienta? ni siquiera una mirada hubo...?
Bueno es que tienes que esperar la segunda parte
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