sábado, 1 de septiembre de 2012

Fui como lobo y resulte como un cordero II



Pocas veces he tenido el valor de decir que no, pero esta vez estaba decidido a todo, así que cuando me pidió sentarse en mi mesa lo mire y le dije no el tomo la silla para sentarse cuando cayo en cuenta que había dicho “NO”, no le quedo más remedio que esperar afuera del restaurante mientras se desocupaba una mesa, a lo sumo fueron menos de cinco minutos cuando lo vi cerca a la puerta sentado esperando a que le tomaran su pedido, me dio remordimiento de ver a ese señor almorzando solo, pero no tenia más remedio quería cumplir esa meta que me había propuesto aquel día, me quede viendo el reloj con impaciencia cuando una segunda voz llego a mi mesa y me hizo la misma pregunta que el señor que infructuosamente intento sentarse conmigo ¿me puedo sentar? Lo mire con una sonrisa picara y esa mirada maliciosa y le dije: ¡si claro que si!
Hasta el momento había sido muy fácil predecir que se sentaría conmigo ese día, pero no había pensado en un tema de conversación, el primer intento por parte suya fue ver un recipiente que estaba en la mesa, olerlo y preguntar que si eso era ají, obviamente ambos sabíamos que si, pero como inicio para un charla amena no era precisamente el mejor tópico para tratar, no se mucho de ají como para empezar a decir sabias que… los dos nos quedamos callados nuevamente así que tome la iniciativa y le pregunte por el trabajo, por arte de magia empezamos a hablar y al final nos dimos los teléfonos para comenzar a almorzar juntos cada día.
Creía erradamente que tenia el toro por los cuernos y que yo tenia la situación controlada, pero con el tiempo, cada almuerzo me dejaba ver realmente él era el que me tenia entre sus dedos y yo estaba comenzando a confundir todo lo que estaba pasando, de vez en cuando le daba vuelo a mi imaginación y me veía entrando a una fiesta de su brazo mientras los demás se retorcían de la cochina envidia, tener un novio papacito y a demás inteligente y emprendedor no es algo que se consiga todos los días, como decía un amigo yo ya me veía super bien casado. Entre más tiempo pasaba con el me sentía más un corderito asustado al que mueven de un lado a otro y no sabe que hacer para evitar ser llevado al matadero, y es que soy de las personas que les gusta tener una relación seria, relaciones que duran mucho tiempo y si es de por vida mucho mejor, pero aquel día en el cine cuando estábamos viendo una película para niños y él suavemente tomo mi mano suspire pensando en lo romántico del momento pero un segundo después esa mano se fue desplazando hacia su entrepierna, me cruce de brazos e inflé mis cachetes en símbolo de  desaprobación. Esa noche me la pase dando vueltas en  mi cama pensando en que hacer y desperté pensando  en que no le iba a meter corazón al asunto y silo que él quería era solo tener sexo pues lo haría, ya estaba con un verano completo y quería salir de el, del dicho al hecho hay demasiado trecho y es que ya me gustaba mucho como para solo ser una noche de pasión, así que ese día que en el almuerzo me dijo que quería cocinarme algo y ver una película arrunchados en su apartamento, pensé que el estaba buscando también algo serio y que su apertura en el cine era solo una prueba para ver que tipo de persona era yo.
Todo lo que brilla no es oro y el dicho es muy cierto, ese día pedí permiso en mi trabajo y salí mas temprano de lo acostumbrado, con los ojos brillantes y suspirando como quinceañero enamorado compre unos chocolates para regalárselos y empezar con mi solicitud de noviazgo, el llegó y tomamos un taxi, todo iba perfecto nos tomamos de las manos y hablamos de cosas del trabajo sin sentido para cada uno pero hacíamos cara de que entendíamos los asuntos del otro a la perfección, hasta que el episodio del cine fue retomado pero esta vez con el conductor presente, llegamos al apartamento y me senté en el sofá el amablemente me dijo que me acotara en la cama para estar más cómodo, en cuanto toque la cama sentí como mis mejillas se llenaban de saliva, no entiendo porque la gente cree erróneamente que un beso consiste en comérsele la cara al otro y hacerle un facial con saliva, hay ya estaba perdiendo puntos al abrir los ojos el ya estaba en bóxer y mostrándome que tan caliente estaba, según el por mi culpa y cuando dije la palabra mágica condón me miro y me dijo “que son esas bobadas que él no estaba enfermo”, sí con ese cuento se acostaba con medio chapinero creo que si lo iba a estar en poco tiempo, me levanté y pensando en la canción de “mil pedazos de Christina Rosenvinge” salí de su habitación con mis ilusiones rotas, trasnochado y sin ver la película prometida. Moraleja de la historia si alguien te invita a ver películas, compra tu mismo las películas y los condones también. 

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